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"ALVIN Y LAS ARDILLAS" LLEVAN MUCHA DIVERSIÓN AL CRUCERO!
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2011-12-01

Alvin y las Ardillas han estado deleitando a las audiencias de todo el mundo durante más de 50 años. Desde el momento en que cobraron vida con su éxito navideño #1 The Chipmunk Song —la idea creativa del cantautor Ross Bagdasarian, Sr. —, el pegajoso sonido de las ardillitas ha sido un pilar fundamental de la cultura pop, tanto para jóvenes como para adultos.
En 1958, Ross Bagdasarian, Sr. era un músico y compositor que estaba pasando por momentos difíciles, y con una familia que alimentar. Fue contratado por Liberty Records, una disquera también en problemas, desesperada por tener un éxito. Con el espíritu de un verdadero artista, Bagdasarian, Sr. era alguien que tomaba riesgos. Vació la cuenta de ahorros de su familia y compró una grabadora con tecnología de punta; después se sentó e intentó descifrar qué es lo que iba a hacer con ella. Echó un vistazo por su escritorio y vio una copia de un libro titulado Duel with the Witch Doctor. Este escrito le sirvió de inspiración para la canción que alcanzó el primer lugar, “Witch Doctor”, un éxito instantáneo que todo mundo conoce por su estribillo bobo: “OO EE OO AH AH ting tang wal-la wal-la bing bang”.
Bagdasarian utilizó una técnica sencilla para la voz del ‘Witch Doctor’. Disminuyó la velocidad de grabación de la grabadora y grabó la letra con una voz lenta y grave, y después la tocó a velocidad normal. Esta técnica definiría las singulares voces de Alvin, Simón y Teodoro.
Una vez que “Witch Doctor” rebasó el umbral del millón de copias vendidas, el dinero fluyó a las arcas de Liberty Records. Pero esto no fue suficiente para salvar a la disquera y Liberty necesitaba pronto otro éxito…así que una vez más le llamaron a Bagdasarian.
Bagdasarian, quien recurrió de nueva cuenta a su entorno en búsqueda de inspiración, se encontró escuchando las insistentes suplicas de su hijo de cuatro años por saber cuándo iba a ser Navidad —esto fue en pleno verano de 1958— y escribió la imperecedera canción navideña “The Chipmunk Song (Christmas Don’t Be Late)”…pero no le puso ese título porque las Ardillas todavía no existían.
A Bagdasarian le encantó la voz que creó para el ‘Witch Doctor’, pero quería llevarla a nuevos lugares, imbuirla de personalidad, sólo que no sabía de qué manera. Un día, mientras manejaba a través del Parque Nacional Yosemite, una ardilla pasó corriendo frente a su automóvil, se detuvo en el camino, se levantó en sus cuartos traseros y retó, al menos eso parecía, a que Bagdasarian la pasara. El resto es historia…esa pequeña ardilla fue Alvin.
Bagdasarian creó dos compinches para el travieso Alvin: Simón, el intelectual y práctico; Teodoro, el risueño que le encantaba comer. Juntos, se convirtieron en Alvin y las Ardillas, y sus nombres los tomaron de tres ejecutivos que trabajaban en Liberty: Al Bennett, Si Waronker y Theodore Keep. Unos cuantos años antes, Bagdasarian comenzó a grabar bajo el nombre artístico David Seville. De esta manera, nació este nuevo acto musical: David Seville y Las Ardillas.
Si bien tuvo algunas dificultades para hacer que al principio “The Chipmunk Song (Christmas Don’t Be Late)” se transmitiera por la radio, Bagdasarian encontró una pequeña estación en Minneapolis dispuesta a tocarla antes de que diera inicio oficialmente la temporada navideña. Los conmutadores comenzaron a encenderse y la recomendación boca a boca provocó que la canción comenzara a sonar en cada vez más estaciones, hasta que se convirtió en el sencillo número uno, con las ventas más rápidas hasta ese entonces; más de cuatro millones de copias en siete semanas (ese hito fue eventualmente superado por Los Beatles con “I Want to Hold Your Hand”, en 1964), y a la postre ganaría tres Premios Grammy y sería nominada para un cuarto.
Las Ardillas hicieron su debut en televisión —como títeres a manos de “Dave Seville” (Bagdasarian) — en “The Ed Sullivan Show”. Nuevamente, fueron un éxito inmediato. La gente quería más de las Ardillas, y una apariencia fue diseñada, muy diferente a lo que habíamos llegado a asociar con las Ardillas. Al principio, las Ardillas se veían, bueno, como ardillas…no tan reales como en una foto, pero basadas más en los animales que en una copia afelpada. Una industria casera sobrevino con todo tipo de juguetes y objetos de interés de las Ardillas, y, desde luego, discos.
Las Ardillas eran grandes. La gente no podía saciarse de ellas. Después del lanzamiento en 1960 de su sencillo “Alvin for President”, Bagdasarian recibió una carta de apoyo del entonces senador John F. Kennedy. Éste le decía a Bagdasarian que le contentaba saber que tenía al menos un oponente que valía la pena. Parecía que su popularidad no tenía límites. En tres años breves, las Ardillas habían vendido dieciséis millones de discos, ganado varios premios Grammy, entre numerosas nominaciones, y estaban encumbrados en una campaña de mercadotecnia sin precedentes. Era hora de darles vida en un medio dinámico y visual.
The Alvin Show debutó en televisión en otoño de 1961 y con él, una nueva apariencia para Alvin, Simón y Teodoro —y, en cuanto a eso, también una para Bagdasarian, dado que el personaje de Dave Seville ahora había nacido en el mundo de la animación.



FOTO "ALVIN Y LAS ARDILLAS"


 

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